La guerra dejó cifras que duelen, y detrás de cada número hay una historia, una vida. 7.334 civiles resultaron heridos, 13.197 personas se quedaron sin hogar, y 1.036 debieron ser hospitalizadas. 29 civiles fallecieron. Se registraron 12.700 alarmas de cohetes, 1.697 ataques con misiles y más de 12.355 inmuebles y negocios quedaron severamente afectados.
Pero detrás de cada número, hay una vida. Personas que lo perdieron todo: sus hogares, sus pertenencias, sus proyectos de vida. Familias enteras que hoy deben comenzar de nuevo. La tarea ya no es solo reconstruir casas, sino también reconstruir futuros posibles y comunidades.
En este contexto, Keren Hayesod continúa su labor acompañando a quienes aún no pudieron regresar a sus hogares, a quienes no tienen dónde volver, y a quienes requieren contención emocional, recursos materiales y presencia activa. Cada acción representa el compromiso sostenido con la recuperación, en un proceso que aún está en marcha.
La campaña también refleja un aspecto central de la identidad judía: la solidaridad global frente a la adversidad. La ayuda canalizada desde distintas comunidades del mundo demuestra una vez más que el pueblo judío no abandona a los suyos. En Argentina las instituciones se sumaron al esfuerzo colectivo impulsando la campaña e involucrando a sus comunidades, en un gesto de unión.
En tiempos difíciles y de esperanza, Keren Hayesod fortalece los lazos entre Israel y la Diáspora, y convierte la solidaridad en acción. Kol Israel arevim ze la ze: todos somos responsables.
Las necesidades continúan. El camino hacia la recuperación es largo, pero cada paso cuenta.
En cada acción que llevamos adelante, nos impulsa una sola certeza: nadie queda solo.

